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jueves, 13 de diciembre de 2012

Amor a trazos


El camino del amor es una mirada.
Sale de tu interior, viaje por el aire inmóvil
y se retrata en mi retina.

Retrato infinito, tatuaje en tu corazón.
Las lágrimas no podrán distorsionar,
la tinta que rodea tus ojos no se fundirán.

Dibujo imperecedero el amor.
El lienzo, nuestra piel,
que se calca en nuestros cuerpos,
desnudos,
gracias al disolvente, el sudor,
dulce.

Cada caricia,
arañanazo,
presión, que dibujan tus dedos,
son una nueva pincelada.

Pintura de tus labios,
roja,
de tus uñas,
azul,
marrón,
de tu mirada,
negro,
de tu pelo,
al menos antes,
arcoiris,
del puto interior de tus deseos,
de tus entrañas.

Pinceles y colores,
trabajando en una cama.
La fuerza motriz de cada pincelada,
la embestida de tus caderas,
la tensión de tus muslos,
el mordisco de tus dientes.

Cada trazo un gemido.
Cada boceto, un orgasmo.

-Túmbate, vamos a contemplar nuestra obra.
Te digo mientras retoco el cuadro,
últimas caricias por tu pecho.

Me miras.

Te miro.

La mirada da alma a nuestros cuerpos,
a nuestros artísticos y deformes garabatos,.

¡Oh joder!
Nuestras manchas de colores se mueven.
Me agarras los brazos,
siento la presión del colchón
en mi espalda,
en mi pecho,
siento la humedad.

La historia interminable de nuestra pintura,
vuelta a empezar.
Nuestro amor, dibujo incompleto nunca va a
acabar.











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