de mi cuerpo, de mi vida.
Y, podría limpiar, cada error,
cada arrepentimiento de mi historia.
¿Cómo purificarme?
¿Cómo azotar mi flácido cuerpo?
Eres mi mejor opción.
Puedo entrar en el mar de tu cuerpo
para salir blanco y puro
de la misma manera que nací.
Puedo regarme con la salinidad de tu sudor
para destintar mi historia
imitando al preso que cumple su pena.
Puedo ahogarme en la inmensidad de tus olas
para renovar mi aire
siendo el nuevo viento de esta estación.
Hablo de ti como un castigo, pero...
¡Joder!
Pecaría hasta el infinito.
Me mudaría al mismo infierno,
quemaría el cielo,
los libros y relojes
que nos atan a la vida.
Moriría en tu cuerpo, y
renacería en tu boca.
Moriría otra vez, y
así,
una
y
mil
veces.

No hay comentarios :
Publicar un comentario