Porque anoche te necesitaba,
no estabas.
Yo y el halo de tu presencia,
perdurabas.
A la noche anterior,
Huellas de tus miradas
en mi cuerpo, tatuadas.
Humedad de tus besos,
en mis labios, dibujada.
Heridas de tus uñas
en mi espalda, cicatrizadas.
A la noche siguiente,
Duermo sobre las ganas,
sobre la estela de tu tacto.
Tus gemidos como cama
acostado en mi impaciencia,
de lado sobre mis lamentos.
La droga de una noche contigo,
el síndrome de abstinencia de una realidad.
La borrachera de pasión,
la resaca de mi debilidad.
La cena sobre la cama,
el ayuno de mi dignidad.
Las fresas y la nata,
tus pechos y mi cata.
El agua y la roca,
mi boca y tu ropa.
Desde hoy tengo tu blog en marcadores. Siéntete orgulloso.
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