Un millón de artistas
que ilustran las vistas
desde sus azoteas.
Un millón de faldas
que sirven de fachadas
de sus museos.
Un millón de verdes
que viven en réflex
y nacieron en el Retiro.
Un millón de árboles
que dan cobijo a sordas voces
e intentar salvarlas de una muerte segura en sus incontables bares.
Un millón de amantes
escondidos en los portales
derritiendo hasta la nieve de Cibeles.
Madrid, me tienes loco.
Enamorado de los pliegues de tus páginas.
De tus viejas arrugas.
De tus tumores más profundos.
Hasta amo tus cicatrices de asfalto y accidente.
Porque no eres solamente escenario,
eres protagonista de un millón de historias
circulares sin esquinas.

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