}

martes, 1 de octubre de 2013

Poemas de insomnio. Versos de cristal (mojado)

Ni padezco de insomnio. Ni padezco. 

 Pero unas gotas de lluvia me están manchando las ventanas. 

O quizás sean mis amantes, las estrellas, lanzando sus propias piedras contra mis cristales para que las abra y puedan pasar.
 ¡Qué tontería!.


Ni que fueran americanas.

Sea lo que sean. No puedo dormir. 
Y por eso, me giro hacia tu lado de la cama e intento besar a tu vacío, pero no se deja.


¡ Fíjate hasta tu vacío se parece a ti!. 
Ocupo tu vacío y casi hacemos el amor. 
 Pero como no tengo que moverme esta noche aprovecho para mirar por la ventana. 
Y ese maldito cristal que evoca a Londres, a Praga y a Vancouver. 

Y no sé por qué me inspira a un humo que se releva contra la gravedad. 

Que sube 
                 y 
                    sube desde su taza de café 
(quizás robada de alguna multinacional del sector de esas pequeñas semillas). 

O quizás sea de té. 
(Depende de lo modernos que nos sintamos ese día). 

Y no sé qué coño hace ese sofá sueco en mi habitación de pronto, y menos aún entiendo qué haces leyendo un libro en inglés mientras das pequeños sorbos y te quejas de que quema (sin apartar la mirada de las letras, por supuesto, no vayan a escaparse). 
Maldito moño. 
Maldito forro polar. 
Maldita manta. 
Malditas tus uñas de colores. 
¿Por qué eres tan preciosa? 
¿Por qué te vale solo con maquillarte a base de putos detalles? 

 Y Mónica, si has llegado hasta aquí espero que sea con una sonrisa. 
Porque es lo menos poético que he escrito nunca. 
Pero ahora mismo lloro. 
Y creo que es lo más sentido que he dicho. 
 Te amo. 
Nunca lo olvides.



Y a todo esto, ella responde...

''Nunca me cansaré de leer lo increíble que eres y de llorar a lágrima fría todo lo que me haces sentir. Siempre has sido mágico escribiéndome. Muchas gracias...''

No hay comentarios :

Publicar un comentario