}

viernes, 20 de diciembre de 2013

Era Otoño




Era Otoño cuando las hojas suicidas
y descoloridas
se lanzaban al vacío.

Pero, quizás no sabían que ya estaban muertas.

En pleno descenso, bailaban anárquicamente 
de la mano con la gravedad.

Incluso, esquivaban sus besos.
Vaya danza 
más extraña.
Parecía que esas hojas daban punzadas a los segundos, 
hilando los minutos, 
bordando las horas.

Nunca habían cosido un jersey tan bonito al tiempo.

Era Otoño cuando te fuiste.
Era Otoño cuando descubrí que estaba muerto.
Era Otoño cuando nadie jugaba en mi equipo ningún partido contra la gravedad antes de caerme en la cama.
Era Otoño cuando me faltaban las agujas de tu reloj y el hilo de las horas para coserme las heridas.

Era Otoño cuando te fuiste.
Y ahora es Invierno.

Y lo árboles no tienen sus hojas.
Están desnudos.

Y mi cuerpo no tiene tus manos.
Estoy desnudo.


Ayer.
Era Otoño.
Hoy.
Es invierno.
Y,
todavía te recuerdo.


1 comentario :

  1. Preciosa comparativa!! Quizás...todos morimos un poco en otoño. En cambio, los recuerdos están más vivos que nunca...

    ResponderEliminar